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Dra. Itzahil Perez y Dr. Sergio Palacio.

Egresados de la Facultad de Odontologia de la Universidad de Carabobo.

Ciudad de Valencia. Estado de Carabobo-Venezuela.

Febrero 2.001.

itzahil@odontologica.8k.com

sergio@odontologica.8k.com

 

 

LEUCOPLASIA POR HABITOS TABAQUICOS.

 

 

 

iNTRODUCCIÓN

 

El término Leucoplasia, fue introducido por Schwimmer en 1.877, para indicar una placa blanca y se utilizó durante muchos años para describir cualquier lesión clínica blanca, no solo de la mucosa oral sino de las mucosas genitales, de narinas externas y los canales auditivos externos.

 

La Leucoplasias constituye un problema de salud pública por cuanto muestra altas incidencias entre las patologías que afectan la cavidad bucal, debido al incremento del consumo de diferentes formas de tabaco (masticable o no) a nivel mundial.

El consumo crónico de tabaco no solo predispone a la forma de Leucoplasia, sino también a la aparición de enfermedades neoplásicas a nivel bucal (cáncer de boca); y este hecho, sumado a que la Leucoplasia puede condicionar a la formación de carcinomas epidermoides, representa el interés del estudio de la leucoplasia, su incidencia y el papel etiológico del hábito tabáquico.

En el diagnóstico de este importante grupo de lesiones influye el conocimiento y la experiencia clínica, tanto del médico como del odontólogo, ya que en la mayoría de los casos son los primeros profesionales en ser consultados; por lo cual deben estar cabalmente entrenados para lograr un diagnóstico certero, desconfiando tanto de las lesiones rojas como de las lesiones blancas de la cavidad bucal.

 

La Leucoplasia representa la lesión premaligna más frecuente de la mucosa oral, con una prevalencia en la población del 1-4%. (Mincer,1.972). Así mismo se ha  observado una superior incidencia en el sexo masculino, probablemente debido al hábito de fumar, al igual que una mayor incidencia topográfica sobre el área retrocomisural. (Axel, 1.984).

 

Respecto a los criterios histopatológicos, parece indiscutible el que las leucoplasias en las que existe displasia, muestran una mayor tendencia a la malignización que aquellas en las que no existe y que éste es el factor más importante del pronóstico. (Silverman 1996).

 

                Afortunadamente, la existencia de displasia, no es muy común en la Leucoplasia oral, está presente en un 15-20% de ellas; pero es mucho más frecuente en las formas clínicas no homogéneas: 1,3% frente a 50% (Bagán 1993). También influye la localización, es más frecuente en el suelo de la boca y en la lengua.

 

El llamar la atención sobre este tipo de lesiones, como importante aporte en la formación del médico y del odontólogo, constituye el objetivo principal de este trabajo de investigación, así como el alertar a las personas consumidoras de tabaco sobre el efecto nocivo del mismo. Por este motivo en el capitulo I se hace referencia a los diferentes estudios e investigaciones realizadas en los últimos años acerca de la leucoplasia por consumo crónico de  tabaco.  En el que se destaca la gran influencia de este hábito como factor irritante y causante de esta lesión bucal, considerando que brinda un terreno favorable para la aparición de carcinomas epidermoides ya que la leucoplasia exhibe un alto potencial de malignidad.

 

                El capitulo II describe las consecuencias de la exposición  prolongada del tabaco, afectando absolutamente todos los elementos de la cavidad oral, entre otras patologías se puede citar, la estomatitis nicotínica,  cáncer, enfermedad periodontal, abrasión dental, disminución de la capacidad de cicatrización de los tejidos bucales, además de cambios importantes en los mecanismos de defensa del organismo.

 

                Las diferentes manifestaciones clínicas de la leucoplasia bucal se describen en el capitulo III de este trabajo de investigación considerando su variación en cuanto al tamaño, localización, forma y color.  Aquí se detalla la clasificación de la leucoplasia según los criterios etiológicos, clínicos e histopatológicos y la clasificación LCP para determinar diferentes grados de la Leucoplasia de acuerdo a el tamaño, el tipo clínico y las características patológicas de la lesión. Dentro de este capitulo se mencionaran también los distintos factores etiológicos de la leucoplasia como el alcohol, irritación crónica y deficiencia vitamínica y candidiasis.

 

                En el capitulo IV se mencionan todos los tratamientos médicos-odontológicos al alcance para la eliminación de la lesión, haciendo énfasis en la suspención del hábito  tabaquico  para prevenir, curar y evitar secuelas o complicaciones posteriores al tratamiento de la leucoplasia.        

 

 

 

 

 

 

OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN

 

·         Objetivo general:

                Estudiar la  Leucoplasia producida por el consumo crónico de tabaco.

 

·         Objetivos específicos:

§         Comentar las diferentes investigaciones nacionales e internacionales relacionadas con la Leucoplasia por hábitos tabáquicos

§         Describir los efectos en la cavidad oral del consumo crónico de tabaco y la influencia de este hábito en la formación de Leucoplasia bucal.

 

§         Describir las diferentes formas clínicas de la Leucoplasia bucal, su clasificación  y los diferentes factores etiológicos.

§         Señalar los tratamientos más convenientes de la Leucoplasia producida por hábitos tabáquicos.

 

 

 

 

 

JUSTIFICACION

 

Siendo la Leucoplasia una lesión asintomática que puede degenerar en muchos casos en lesiones premalignas o malignas se desea conocer la incidencia real del problema por efectos irritativos del consumo de tabaco, alertar a la comunidad médica u odontológica de la existencia del mismo; educar a la población para la prevención de las mismas y mejorar el pronóstico indicado precoz tratamiento de este tipo de lesiones.

                En el desarrollo de este trabajo, se pretende conocer la existencia o no, de medidas preventivas formulabas por personas aptas para esta labor; la interrelación entre odontólogo y paciente en la transmisión de conocimientos para la prevención de la leucoplasia en un futuro; también el tratamiento de la enfermedad, incluyendo las diferentes técnicas utilizadas y el control que se tiene en estos casos, para una correcta y total curación de la lesión.

                Constituye igualmente otro factor en la justificación de este estudio el acrecentar el conocimiento del problema planteado, habida cuenta que en la búsqueda bibliográfica sobre el tema se encuentra  de escasa y resumida información existente.

                Otro propósito de la ejecución del trabajo de investigación es el de cumplir con uno de los requisitos establecidos para la obtención del título de grado al finalizar la carrera universitaria; y contribuir con la formación cultural de la sociedad, con respecto a la salud oral; Leucoplasia en especial, por ser una enfermedad relativamente frecuente en adultos y muy superficialmente conocida.

 

 

CAPITULO I

INVESTIGACIONES SOBRE LA LEUCOPLASIA

Y EL HABITO TABÁQUICO

La Leucoplasia es una lesión bucal causada por numerosos factores irritantes, como es el caso del tabaco, hecho por el cual Macigo, Mwaniki y Guthua en el  año de 1.995 basaron sus investigaciones en la “Asociación entre la Leucoplasia Oral y el uso del Tabaco y el alcohol”. En este trabajo un caso control estudiado fue conducido para determinar la significación del tabaco y el alcohol en el desarrollo de Leucoplasia oral en Kenya, en edades comprendidas entre 15 años y más; llegándose a la conclusión que de 56 personas del grupo control calificados según el hábito y su riesgo relativo en producir  Leucoplasia, 10 fue el riesgos relativo (RR) por fumadores de tabaco no procesado; 8,4 en fumadores de cigarrillos y tabaco no procesado, en cambio, el RR asociados con fumar sólo cigarrillo fue de 4,5 y en los fumadores y consumidores crónicos de alcohol el RR fue de 15,1 sugerido probablemente algún sinergismo de los efectos adictivos.

 

Otras investigaciones de interés inclinadas a la formación de Leucoplasia por tabaco fue la ejecutada por Vigneswaran, Tilashlski, Rodul y Cole (1.995), titulado “El uso de tabaco y el Cáncer”, han comprobado que aproximadamente 6 millones de fumadores de tabaco mascable son sometidos a exámenes por ser considerado un factor de riesgo de cáncer, revisando la relación entre el uso de tabaco mascable, Queratosis y Leucoplasia que exhiben  potencial de malignidad; demostrando que el riesgo relativo de cáncer oral en fumadores de tabaco mascable es de 4,2; cerca de la mitad de los riesgos de fumar tabaco (Riesgo Relativo = 10 a 15).

Macigo, Mwaniki y Guthua en 1.995, en una investigación titulada “La Prevalencia de Lesiones en mucosa bucal en una población de Kenya con referencia especial a Leucoplasia oral”; entre los 805 individuos examinados, el resultado prevalente de lesiones fue de Leucodema (26%); Melanosis (12,7%); Leucoplasia (10,6 %), de los cuales 10%  fueron clasificados homogéneas y 0,6% lesiones no homogénea; Queratosis  de paladar (6,4%), Queratosis friccional (5,5%), pre Leucoplasia (4,1%), detección de labio punzante (0,3%) y lesión de moco excavado (0,4%). En un 48,6% de los sujetos había más de una de estas lesiones.

En 1.996 Ortiz, Wilson y Jiang, realizaron un estudio de carácter epidemiológico titulado: “El fumar al revés y los cambios de la mucosa del paladar en mujeres filipinas”, fue puesto en práctica basada en un estudio selectivo de una comunidad filipina, caracterizada por 61 fumadoras reversa y 30 filipinas fumadoras convencional, la mayoría (96,7%) de fumadoras reversas exhibieron cambios en la mucosa del paladar, incluyendo Leucoplasia, mucosa hipersensible, fisuramiento, pigmentación, nodulación, eritema y ulceración; en comparación, solo un 26,7% de fumadoras convencional exhibieron cambios de la mucosa predominando pigmentación local y eritema medio.

                Otro estudio de relación con la incidencia de Leucoplasia por hábitos tabáquicos fue: “El alcohol y fumar, factores de riesgo para la cavidad oral”, realizado por Weinstein, Francetti, Maggiore y Marchesi (1.996), en el que afirman que el tabaco es el factor más importante causante de Leucoplasia, pero otras enfermedades como la Guna, Periodontitis, glositis media, hiperplasia crónica, candidiasis y otras están algo correlacionadas con fumar cigarrillo; también se observó que los fumadores tenían más placa que los no fumadores, sin diferencia en la composición bacteriana, y que la reacción vascular inducida en la gingivitis asociada a placa es suprimida en fumadores, dejando como resultado que los factores personales que  disminuye la eficiencia de las defensas, observada en personas fumadoras de tabaco y alcohólicas, pueden jugar un papel importante en el desarrollo de las enfermedades.

 

Un grupo de investigadores de diversos hospitales de Estados Unidos realizó un estudio experimental para confirmar la importancia del beta-caroteno en Leucoplasia oral y evaluar la duración de la respuesta terapéutica durante un año, así como la necesidad de terapia de mantenimiento.  El estudio involucró 50 pacientes con Leucoplasia oral, principalmente leve o moderada, quienes fueron sometidos a terapia con dosis de 60 mg diarios durante 6 meses. El equipo de estudio definió respuesta completa como la desaparición clínica de las lesiones durante al menos 4 semanas lo cual no ocurrió en aquellos que recibieron placebo; los niveles de  beta-caroteno fueron medidos en células de cavidad oral y plasma.

Los científicos atribuyeron la duración del efecto de beta- caroteno a factores farmacológicos tales como absorción y tasa de  eliminación; la generación de reserva orgánica de medicamento fue una ventaja adicional cuando un paciente olvidaba tomar su dosis. Los datos sugieren que beta-caroteno puede ser utilizado como parte de la terapia en pacientes con Leucoplasia oral y que su efecto puede durar hasta un año una vez haya sido suspendido.

 

En el año de 1.999 se practicó un estudio observacional y retrospectivo en el que se analizó un total de 52 historias clínicas de pacientes portadores de lesiones Leucoplásicas de cavidad oral que fueron remitidos al Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Universitario Virgen de las Nieves en Granada España, para su evaluación histopatológica, durante un período de 2 años. Los criterios de selección fueron el tratarse de pacientes procedentes de una misma área geográfica (provincia de Granada) previamente tratados en la consulta de atención primaria durante un mes de forma conservadora (retirada de alcohol y tabaco) sin apreciarse remisión de las lesiones, excluyéndose previamente la existencia de enfermedades tales como sífilis o anemia sideropénica, predisponentes al carcinoma oral.

 

Los resultados, obtenidos mediante procedimientos de estadística descriptiva mostraron un grupo de población con una edad media de 57,82 años (rango, 41) y una distribución superior en el sexo masculino con 37 casos (69,64%). La incidencia de hábitos tóxicos (tabaco y alcohol) fue superior en la población masculina (95%), detectándose una incidencia similar en ambos sexos en cuanto a la presencia de agentes irritantes locales (prótesis y piezas dentales en mal estado). El tiempo de evolución de las lesiones fue en todos los casos superior a 6 meses, descubriéndose de forma rutinaria tras examen oral en 28 ocasiones (53,84%). En el resto de los casos el principal motivo de consulta fue sensación de cuerpo extraño en 17 ocasiones (32,66%) y dolor de instauración progresiva en 7 (13,46%).

 

El análisis de las muestras histológicas, obtenidas mediante biopsia incisional, mostró dos tipos de lesiones bien diferenciadas: liquen plano (13 casos) y Leucoplasia (47 casos). Las lesiones Leucoplásicas fueron evaluadas siguiendo la clasificación morfológica de Lynch en 1986, obteniéndose 24 casos correspondientes a Leucoplasia homogénea, 13 casos a nodular y en 6 casos se apreció una Leucoplasia verrugosa. En 4 pacientes se determinaron lesiones bilaterales.

 

En 23 piezas histológicas se apreció una Leucoplasia benigna con ausencia de elementos displásicos, mientras que en 12 piezas se detectaron áreas de carcinoma in situ. Fueron intervenidas quirúrgicamente todas aquellas leucoplasias con áreas de malignización (12 casos) y 3 casos de Leucoplasia verrugosa que por su gran tamaño suponían una molestia para el paciente. El resto fueron tratadas de forma conservadora, no apreciándose modificaciones en las mismas tras un período de seguimiento de 12 meses.

 

Se han realizado numerosos intentos de desarrollar criterios clínicos para calcular el riesgo de malignización de una Leucoplasia. Uno de ellos es el desarrollado por García-Pola y Lopez-Arranz en 1991, basado en los siguientes parámetros:

 

Que se trate de un paciente varón, con edad superior a 50 años, el consumo de tabaco y alcohol (sobre todo, la suma de ambos), la existencia de irritación mecánica, pobre higiene, el que se trate de una Leucoplasia no homogénea, localizada en suelo de boca y en bordes laterales o cara ventral de lengua, de mayor tamaño, que produzca sintomatología, si ha fracasado algún tratamiento anterior, si existe sobreinfección por cándida y es positiva la prueba del azul de toluidina y el que haya factores sistémicos sobreañadidos, todos ellos son datos que nos deben alertar hacia una posible transformación maligna de esa Leucoplasia en el futuro (García-Pola 1991).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO II

EFECTOS BUCALES DEL TABAQUISMO Y LA

INFLUENCIA DE ESTE HABITO EN LA FORMACIÓN DE LEUCOPLASIA ORAL

 

Efectos Bucales del Consumo Crónico de Tabaco:

                Moreira y Bernal (1.990), señalan que las consecuencias de la exposición prolongada al tabaco masticable influyen en la producción de placas blancas en la mucosa  bucal,  dependencia,  alteraciones  en  el  gusto y el  olfato,   aumento  en   la incidencia  de  enfermedad  periodontal,  grados   importantes  de  abrasión  dental,  y pigmentación. 

                                                                                                                       

Lo primero que se puede observar en la boca de un fumador, según Acosta en 1.995, es el color amarillento del esmalte dental; color que será proporcional al tiempo que la persona lleva fumando y a la cantidad de cigarrillos que fuma diariamente. Pero también hay que tener presente que si esta persona que fuma es muy cuidadosa en su higiene oral, y básicamente en su cepillado dental, y además se le hace en el consultorio odontológico una profilaxis dental por lo menos cada tres meses, va a disminuirse de forma importante esa desagradable pigmentación de los dientes.

El tabaquismo ha sido asociado con la enfermedad periodontal hace mas de 50 años, pero no es sino a finales del siglo XX, cuando se le ha clasificado como un factor de riesgo para padecer periodontitis, (Giménez, 2.000). Según los últimos reportes científicos, se ha observado que los fumadores presentan más placa bacteriana y cálculos que los no fumadores, y desde luego, una mayor incidencia y agresividad de Enfermedad Periodontal con destrucción ósea, y todo tipo de problemas relacionados con las encías. Pero, y esto es lo más interesante, no es que estos problemas sean causados directamente por el hábito del cigarrillo, sino que según los investigadores se ha descubierto que las personas que tienen este hábito, presentan una frecuencia de cepillado más baja y un mayor descuido de su salud oral que los no fumadores.

El hábito tabáquico constituye un factor de riesgo primordial en la aparición de enfermedad periodontal, tanto en fumadores activos como pasivos, así mismo se ha demostrado tambien el efecto nocivo del cigarrillo en la respuesta al tratamiento, pues la predictibilidad de dicha respuesta es menor o inexistente en muchos casos de fumadores activos, (Grossi, 2.000).

El humo de cigarrillo y sus sustancias toxicas disminuyen la capacidad de cicatrización de los tejidos bucales ante los tratamientos realizados, reduce los niveles de vitamina C, lo que se traduce en una alteración en la capacidad reparativa, además de cambios importantes en  los mecanismos de defensa del organismo. (Gíminez, 2.000).

 

Además, Acosta (1.995), expresa que el humo del tabaco altera el microambiente oral, predisponiéndolo para que se presenten más fácilmente enfermedades de todo tipo. Esto sucede debido a que en la cavidad oral hay millones y millones de diferentes tipos de bacterias y microorganismos patógenos como hongos, levaduras, etc., como habitantes normales, conviviendo en equilibrio, controlados además por la saliva y todos sus componentes enzimáticos e inmunoglobulinas. Cuando por cualquier motivo se alteran estas condiciones de equilibrio, en este caso por el calor y componentes del humo del tabaco como los alquitranes, nicotina, etc; se desestabiliza este microambiente y comienzan a proliferar en mayor número algunos de estos microorganismos allí presentes, y es entonces cuando hablamos de infecciones por hongos, bacterias, etc, pudiéndose afectar localmente la cavidad oral, por ejemplo en micosis como la candidiasis, o también convertirse desde aquí en foco de infección hacia el resto del organismo.

 

El cigarrillo afecta absolutamente todos los elementos de la cavidad oral, y entre otras patologías se pueden citar el Cáncer, que puede presentarse en los labios, la lengua, el paladar, la faringe, la laringe, glándulas salivales, en la encía, y en general en cualquier parte de la boca (Acosta, 1.995).

Uno de los trastornos que ocurre con mayor  frecuencia en la boca y solo se presenta en individuos fumadores, es la estomatitis nicotínica; la cual es típica de los fumadores de pipa o cigarrillos y la gravedad de la lesión es directamente proporcional a la intensidad del consumo. (Reguezi, 1.992).

                Según Reguezi (1.992), la acción inicial de la mucosa palatina es un eritema. A medida que pasa el tiempo se produce queratinización gradual del mismo. Después de la opacificación de la mucosa pueden observarse puntos rojos en la porción posterior del paladar duro, que en ocasiones están rodeados por un anillo queratósico de color blanco, a veces grueso, producido por inflamación de los conductos de las glándulas salivales accesorias subyacentes.

               

La Eritroplasia, es otra afección de la cavidad oral, que denota una placa blanquesina de la mucosa bucal cuya posible participación en la formación tenga que ver el consumo excesivo de tabaco. La Eritroplasia se presenta con menos frecuencia que las Leucoplasia, produce hiperqueratosis semejante, sin embargo, la hiperplasia y la displasia del epitelio son más intensas, a menudo se dificulta diferenciarla del carcinoma in situ; se considera más grave, pues en un porcentaje elevado se relaciona con cáncer. En sí, el tiempo necesario para la producción de cáncer bucal en los consumidores de tabaco es al parecer muy largo y puede medirse en términos de decenios. (Padrón, 1.975).

 

Influencia del Tabaquismo en la Formación de Leucoplasia Oral:

                La Leucoplasia según Robbins (1.987), es un estado patológico bucal frecuente e importante, generalmente causado por irritación crónica. La importancia de la Leucoplasia estriba en que en algunos casos brinda un terreno favorable para la aparición de carcinomas epidermoides; solo el examen microscópico permite distinguir las lesiones benignas desde las que están experimentando transformación maligna.

                El tabaco es el más importante de los factores que contribuyen en la etiología de Leucoplasia bucal. Todas las formas de inhalación del humo del tabaco, así como el consumo de tabaco masticable, se relaciona con esta enfermedad, los fumadores de puro y pipa tienen mayor riesgo de presentar este padecimiento que los fumadores de cigarrillos, a menos que se tenga el hábito de “fumar al revés” como en la India en algunos países de Sudamérica. En esta forma de fumar la punta encendida del cigarrillo se conserva dentro de la boca, lo que aumenta en gran medida el riesgo de contraer la enfermedad por la intensidad de la combustión del tabaco en los tejidos adyacentes del paladar y la lengua. (Carranza, 1.993).

                Según Davis (1.965), el riesgo aumenta en proporción al tiempo y la cantidad de tabaco que se fuma; los fumadores de pipa tienen mayor probabilidad de Leucoplasia en cualquier región de la boca.       

En el último decenio  aumentó de  modo notable la venta y consumo de tabaco masticable. Se cree que este aumento se debe a campanas de mercado y a la presión social ya que se consideraba que, por comparación, era una manera más segura de sustituir el cigarrillo, pero en la actualidad se sabe que el consumo de tabaco masticable produce daños importantes de la salud. Además, se estima que los consumidores jóvenes de tabaco masticable con el tiempo se convertirán en fumadores de cigarrillos. No sola hay una relación directa entre leucoplasia bucal y tabaco masticable, también se encuentra relación entre este y el aumento de cáncer en  boca. (Lever, 1.975).

                Afirma Mendelsohn (1.991) que en la India y otros países de Asia la Leucoplasia bucal, es la enfermedad más frecuente y puede explicar más del 50% de los casos de cáncer en boca. Esto relaciona por lo general por el consumo de tabaco masticable mezclado con otras sustancias y la prevalencia de su uso; la combinación habitual de tabaco, nuez de betel, cal remojada y especias se conoce como mascada o cuenco, y se mantiene en el vestíbulo bucal por tiempo prolongado. Esta mezcla de ingredientes, mordedura crónica de la mucosa de los cigarrillos o los labios causa opacificación (queratinización) del área afectada, lo mismo ocurre durante la masticación como un proceso edéntulo. La etiología de estas lesiones es por tanto evidente.

 

                Según Bernal (1.990), en el examen clínico, las placas de la Leucoplasia pueden varias desde un área blanca, no palpable, bastante traslúcida hasta lesiones induradas, gruesas, fisuradas, papilomatosas. Con frecuencia la superficie de las lesiones están finamente arrugadas o dobladas y se siente áspera al palparla. Afirma  Fonseca, Morales (1.991), “la lesiones leucoplasicas son de color blanco, gris o blanco amarillento; pero al consumir mucho tabaco adquieren un color pardo amarillento”. (Pág 15).

 

En un estudio realizado por Fonseca y Morales  (1.991), las lesiones blancas de la mucosa bucal que se relacionan con el consumo de tabaco masticable se presentan en la zona donde se coloca el tabaco, que con mayor frecuencia corresponde con el pliegue mucovestibular de la mandíbula entre la región incisiva o molar. El epitelio dañado presenta una apariencia granular o rugosa, en casos avanzados puede formarse en pliegue grueso. En raras ocasiones se produce una mezcla constituida por un componente rojo o de Eritroplasia y otro queratósico blanco. Por lo general, las lesiones son asintomáticas y se descubren por accidente durante un examen sistemático. El consumo de este tipo de tabaco predomina en adolescentes de raza blanca, en especial de sexo masculino.

 

Etiopatogenia de la Leucoplasia por Consumo de Tabaco:

                Según Eversole (1.983), la forma de consumir este tabaco, masticación o aspiración, no tiene importancia, ya que  ambas pueden producir alteraciones de la mucosa bucal. Estas formas de consumirlo aumentan el riesgo de producir displasia de la mucosa bucal. Se piensa que esta alteración ocurre como acción de los elementos del tabaco y tal vez a otras sustancias que se le agregan para mejorar su sabor y retener la humedad, entre las que identifican carcinógenos como nitrosornonicotina, componente orgánico del tabaco para mascar y del rapé. Por otro lado, un factor relacionado con la alteración de la mucosa, puede ser el pH del rapé, que varía entre 8.2 y 9.3, aunque la capacidad de amortiguación de la saliva debería disminuir en algún grado el efecto.

               

El tiempo de exposición al tabaco para mascar, necesario para producir daño a la mucosa, se mide en términos de años. Se piensa que la exposición a este producto causa daño químico submortal en las células de las capas profundas del epitelio bucal, lo que a su vez causa hiperplasia epitelial concomitante. Los estratos superficiales del epitelio pueden dañarse gravemente de modo secundario a la formación de lípidos hidrofóbicos insaturados; la observación de grados variables de sialadenitis, sugiere que puede perderse la función glandular vinculada con una disminución en la protección del epitelio circundante contra el rapé u otros agentes exógenos. (Glikman, 1.974).

 

 

 

 

 

 

CAPITULO III

FORMAS CLÍNICAS, CLASIFICACION Y

FACTORES ETIOLÓGICOS DE LA LEUCOPLASIA

 

Manifestaciones Clínicas de la Leucoplasia.

                Las lesiones de Leucoplasia bucal muestran una considerable variación en el tamaño, la localización y apariencia clínica; siendo más comunes en hombres que en mujeres, y que aparecen principalmente en grupos de más edad, encontrándose en estos últimos años un aumento en la incidencia de la Leucoplasia en mujeres, (Robbin, 1.987).

                Según Mendelsolhn (1.927), la Leucoplasia es la enfermedad precancerosa más común de la cavidad bucal. Se puede encontrar en la mucosa oral de dos tipos como homogénea y no homogénea; las placas nodulares no homogénea, (nódulos blancos sobre un fondo rojo) posee un potencial mucho más elevado de transformación maligna que los homogéneos.

                Shafer (1.986), establece que “también es posible observar lesiones rojas y blancas mixtas, la llamada Leucoplasia Nodular o Moteada, la cual con frecuencia se asocian con cambios displásicos y se considera premaligna”. (Pág. 59).

                La displasia  carcinoma  in  situ,  carcinoma de células escamosa y carcinoma verrugosa, son los primeros cambios cancerosos dentro del epitelio oral. En donde las lesiones pueden cambiar de una simple lesión blanca hasta una casi macular o asociarse con tumefacción e induración. (Rook, Wilkinson, 1.972).

                En la Leucoplasia, la ubicación es muy significativa cuando se considera la posibilidad de la malignidad, ya que si se detecta en el labio, suele tener un buen pronóstico, debido a que la lesión es detectable y metastizan más tarde, a diferencia, de que si tiene lugar en el piso de la boca, parte posterior o porción lateral de la lengua, el reborde alveolar o vestíbulo, tienen un peor pronóstico, porque dependiendo de estos lugares de origen, las metástasis suelen diseminarse a los ganglios linfáticos, submaxilares o cervicales, pudiendo tener complicaciones mayores y causar la muerte. (Robbin, 1.987).

                Según Lever (1.975) en la Leucoplasia se describen tres etapas, siendo la lesión más temprana como una mancha blanca, no palpable, bastante traslúcida. Más tarde se desarrollan placas ligeramente elevadas con delimitaciones  irregulares que están localizadas o difusas; presentan un color blanco opaco y tienen una textura granular fina. En ocasiones las lesiones evolucionan hasta ser blancas, engrosadas, duras y pueden haber fisuramientos y formación de ulceras.

Las lesiones blancas de la mucosa oral son observadas frecuentemente durante el examen oral de rutina en pacientes VIH positivos. Las dos más importantes y comunes son la Candidiasis, una infección micótica; y la Leucoplasia Vellosa, una infección viral (Silverman en 1.996).

Existe una variante de la candidiasis oral denominada Leucoplasia Candidiásica, una infección crónica representada clínicamente por una sobrepoblación de las especie Cándida, en el que el hongo se establece y  prolifera, pero no superficialmente como ocurre en la Candidiasis, sino que penetra profundamente en los tejidos, causando un adelgazamiento del epitelio y la formación de queratina superficial; esta lesión es sintomática, puede causar dolor, sensación de quemazón y pérdida del apetito, apareciendo ya sea en el paladar,  mucosa vestibular,  orofaringe y /o bordes laterales de la lengua (Lynch, 1.986).

 

 

                Por otra parte, la Leucoplasia Vellosa resulta del adelgazamiento de la capa de queratina en respuesta a la infección de las células del epitelio oral por el virus de Epstein Barr. La Leucoplasia Vellosa según Axell y colaboradores en 1.984, es generalmente asintomática de color blanco con superficie plana o arrugada que afecta mayormente los bordes laterales de la lengua, por lo tanto, la apariencia blanca y la ubicación pueden hacer que tanto la Candidiasis Oral como la Leucoplasia Vellosa se vean clínicamente semejantes. Sinembargo,  el simple hecho de raspar la superficie de la lesión blanca, removerá colonias de cándida, pero no removerá la Leucoplasia Vellosa, dando al profesional importante información sobre la posible etiología. El diagnóstico definitivo se podrá hacer evaluando las historia de las dos lesiones, examinando la apariencia clínica, localización, síntomas y pruebas de laboratorio.

                El profesional deberá ser capaz de reconocer la Leucoplasia Vellosa y diferenciarla de las demás lesiones blancas que pueden afectar a la población general o a los individuos VIH positivos. Algunas de ellas son el Liquen Plano, el Nevus Esponjoso Blanco, Leucoedema,  y la Leucoplasia y Eritroleucoplasia precancerosas (Axell y cols. 1.984).

 

Es importante considerar que en ocasiones estas manifestaciones orales pueden tener un componente rojo, como en el caso de la Eritroleucoplasia, placas blancas con cambios rojos que no puede ser desprendida de la superficie. Esta patología puede presentarse en cualquier parte de la boca, siendo mas frecuente en la mucosa vestibular, borde lateral de la lengua, piso de boca y encía (Plaza y Janes, 1.984).

 

La Eritroleucoplasia es de causa desconocida y puede estar asociada al consumo de tabaco y alcohol; Plaza la considera una lesión pre-maligna por su potencial de progresar a cáncer de células escamosas y su tratamiento requiere de escisión quirúrgica parcial o completa y terapia experimental con análogos de vitamina A (betacaroteno).

 

Otra entidad patológica pero de naturaleza benigna es la conocida como Leucodemia (Jiven y Vilabona, 1.987), lesión asintomática que se presenta como una placa gris-blanca, difusa, lechoza, opalescente de la mucosa vestibular y ocasionalmente  puede verse rugosa o aspera. Su etiología es desconocida por lo que no se cuenta con un tratamiento apropiado, pero se le atribuye como posible consecuencia de una masticación anormal; se observa con mayor frecuencia en pacientes de raza negra, siendo necesario para el diagnóstico el estudio histopatológico de la lesión.

                Way (1.989), señaló que aunque algunas lesiones queratóticas que están en la boca (Leucoplasia) son peligrosas la mayor parte son inocuas y sólo presentan un engrosamiento benigno de la mucosa bucal que se desarrolló como un mecanismo de protección contra el estímulo e irritación local. Mas adelante señaló que el clínico no puede distinguir entre lesión potencialmente peligrosa y la lesión inocua y resaltó la importancia que tiene la biopsia.

 

En resumen, diversos investigadores, reafirmaron que no hay correlación entre la apariencia clínica de la Leucoplasia y los resultados histológicos. Algunos casos de Leucoplasia que parecen más graves desde el punto de vista clínico sólo son fuertes Queratosis sin atípia celular. En contraste, algunas Leucoplasias que clínicamente son muy pequeñas y muy moderadas han probado ser un cáncer invasivo. Es por esto que debe realizarse la biopsia. (Davis 1.965).

 

Clasificación de la Leucoplasia:

Atendiendo a distintos criterios, Según Márquez (1.997), la Leucoplasia puede ser clasificada :

 

·         Según un Criterio Etiológico:

-Asociada al consumo de tabaco

-Idiopática

 

·         Según un Criterio Clínico:

-Leucoplasia Homogénea: lesión predominantemente blanca y uniforme, de consistencia firme, poco espesor, de superficie lisa o arrugada que en ocasiones presenta surcos poco profundos. No suele tener displasia y su tendencia a malignizarse es menor.

 

-Leucoplasia No Homogénea: una lesión predominantemente blanca que puede alternar con otras zonas rojas y/o con una superficie irregular, nodular o exofítica. Suele presentar displasia con más frecuencia que la homogénea y , por tanto, tiene más tendencia a la malignización.

 

*Eritroleucoplasia: este término sustituye al de Leucoplasia erosiva y se aplica a las leucoplasias que alternan zonas blancas con zonas rojas.

 

*Leucoplasia Nodular: Con excrecencias redondeadas, blancas y/o rojas. Tanto el término Eritroleucoplasia como el de Leucoplasia Nodular sustituyen al de Leucoplasia moteada.

 

*Leucoplasia Exofítica: con múltiples proyecciones irregulares más o menos agudos. Este término sustituye al de Leucoplasia Verrucosa.

 

·         Según un Criterio Histopatológico:

- Leucoplasia sin displasia

- Leucoplasia con displasia

*Leve

*Moderada

*Severa

Las Leucoplasias que presentan displasia tienen más tendencia a la malignización.

 

·         Clasificación LCP:

Con el diagnóstico provisional se pueden determinar tanto el grado de L como de C.

 

-L representa el tamaño:

*L1: menor de 2 cm
*L2: de 2 a 4 cm
*L3: mayor de 4 cm
*Lx: no especificado

 

C representa el tipo clínico:

*C1: homogéneo
*C2: no homogéneo
*C3: no especificado

 

Con el estudio histopatológico se determina el diagnóstico definitivo y el grado de P.

 

-P  representa las características patológicas:

*P1: sin displasia
*P2: displasia leve
*P3: displasia moderada
*P4: displasia severa
*P5: no especificado

Con estos datos se obtienen tres niveles o estadios, en orden creciendo en riesgo de transformarse en cáncer.

 

-Estadio 1: cualquier L, con C1, P1 yP2
-Estadío 2: cualquier L, con C2, P1 y P2
-Estadio 3: cualquier LL, cualquier C, P3 o P4.

 

Este estadiaje de las lesiones de Leucoplasia aún no parece que esté muy extendido y no está generalizado su uso.

 

Factores Etiológicos de la Leucoplasia Bucal:

                La mayoría de los investigadores coinciden que las causas de esta enfermedad es desconocida. Se considera como un tipo de respuesta de la mucosa a la irritación externa en individuos  predispuestos. Uso excesivo de tabaco, alimentos calientes y muy condimentados, irritación por dentaduras mal ajustadas, la higiene oral pobre, sífilis, deficiencia vitamínica, alteraciones endocrinas se consideran factores predisponentes. (Eversole, 1.983).

 

·         Alcohol:

Se ha sugerido por Greenspan (1.986), que el ingerir alcohol tiene importancia etiológica porque puede ser irritante para la mucosa. Pero las personas que consumen habitualmente grandes cantidades de alcohol también son por lo regular fumadores, de tal manera, es difícil establecer los efectos del alcohol solo.

·         Irritación Crónica:

Algunos investigadores consideran que el traumatismo o la irritación Crónica local son muy importante en la etiología de la Leucoplasia, y se debe sospechar de cualquier factor irritante crónico presente en la cavidad bucal, como la mal oclusión que produce una mordedura crónica del cigarrillo, las dentaduras mal ajustada, o los dientes fracturados con filos agudos que constantemente irritan la mucosa. (Eversole, 1.983).

 

·         Deficiencia Vitamínica:

                Bernal (1.990), reconoce que una deficiencia de vitamína A inducirá a la queratinización de ciertas estructuras epiteliales, en particular de las glándulas de la mucosa respiratoria. Es por esto que se ha sugerido que una deficiencia de esta vitamina está relacionada con el desarrollo de la Leucoplasia. Se desconoce el mecanismo mediante el cual se lleva a cabo esto, pero puede estar asociada con la alteración de los patrones de oxidación del epitelio, que lo hacen más susceptibles a la irritación.

 

·         Candidiasis:

                Se ha señalado que la presencia de Cándida Albicans, un hongo bucal relativamente común, ocurren con mucha frecuencia concomitante a la Leucoplasia. Sin embargo, en la actualidad no se sabe si los microorganismos tienen alguna participación en el desarrollo inicial de la Leucoplasia o si solo son invasores secundarios. (Wolff, Fitzpatrick, 1.988).

                A menudo, también se mencionan como factores etiológicos, las comidas muy calientes, la sífilis, factores hormonales, y es posible que la frecuencia de estos factores tengan alguna importancia. Se desconoce aún la causa por la cual existe una alta incidencia de Leucoplasia en pacientes  inmunodeprimidos, y un ejemplo claro de ello son  los casos de personas VIH positivo. (Fonseca, Morales, 1.991).

                Según Fonseca y colaboradores, de 36 casos estudiados en pacientes con Leucoplasia, se consideraron que 13 estaban relacionados con el tabaquismo; se pensó que 18 fueron causados por irritación friccional  y 3 asociados con sífilis; por otra parte, Renstrup en el año 1.987, encontró que la etiología probable de 90 casos de  Leucoplasia había sido el tabaquismo en 23 ocasiones, irritación local en 19 casos y sífilis en 3 ocasiones y en 45 casos no se puede obtener ningún  factor etiológico.

 

El informe de leucoplasia de la OMS (Organización Mundial de la Salud) en 1.982 establece  que aún es incierta la relación entre la infección por cándida, la displasia epitelial y el riesgo de una futura malignidad. (Wolff, Fitzpatrick, 1.988).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO IV

TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN DE LA LEUCOPLASIA

 

                En primer lugar, se debe destacar que el manejo de las lesiones orales potencialmente malignas es muy variable y todavía se encuentra muy lejos de establecer un consenso general de las pautas terapéuticas de este tipo de lesiones (Axell y Downer,1.995).

 

Durante años el tratamiento de la leucoplasia ha incluido la administración de Vitamina A, Vitaminas de complejo B y estrógeno, radiación, fulguración, extirpación quirúrgica y quimioterapia tópica. (Way, 1.989).

 

La principal dificultad para el profesional de atención primaria es la identificación de estas lesiones, debido a su gran polimorfismo clínico; en cualquier caso, la actitud terapéutica inicial que debe de plantearse es la eliminación de los posibles agentes etiopatogénicos, indicando al paciente la necesidad de no fumar ni de ingerir cantidades excesivas de alcohol, así como practicando un examen oral meticuloso que descarte factores irritativos locales. Puede ser beneficioso el uso de bleomicina tópica (al 1% en dimetilsulfósido) y retinoides (Garcia y lopez, 1991).

 

Transcurrido un tiempo aproximado de un mes, si persiste la lesión, según la opinión de Speight (1.993), se deberá remitir al paciente al correspondiente especialista para una toma de biopsia de la misma, ya que las lesiones con apariencia clínica de benignidad pueden mostrar áreas de cancerificación tras el estudio histopatológico.

 

Para Axell y Downer (1.995), en un primer nivel se debería llevar a cabo un tratamiento preventivo y actuar sobre los factores etiológicos como el consumo de alcohol y tabaco, salud e higiene oral y déficit nutricionales, así como el promover la ingesta de frutas y verduras en la dieta.

 

Ante una lesión Leucoplásica , ya que es un término clínico, se debe hacer una biopsia siempre. En primer lugar para establecer un diagnóstico definitivo y en segundo, para establecer la existencia o no de displasia epitelial. Si la lesión es pequeña, en el mismo acto quirúrgico, se extirpará completamente (Biopsia-excisión), si la lesión es grande el tratamiento va a depender de la existencia o no de displasia (Speight y cols. 1.993).

 

Si no existe displasia algunos autores proponen medidas conservadoras como tratar los posibles factores etiológicos y revisar cada 6 meses. Otros prefieren la extirpación completa con Láser de Co2, cirugía convencional, electrocauterio o criocirugía (Mincer y cols. 1.972).

 

Si existe displasia la lesión debe extirparse completamente. Algunos autores como Bagán y colaboradores en 1.993, opinan que en este caso se debería extirpar con cirugía convencional para poder obtener una pieza operatoria susceptible de ser analizada histológicamente con el objeto de revisar si en alguna zona pueda existir una transformación maligna.

 

Respecto a los tratamientos médicos, se han ensayado numerosas terapias en los últimos años. La Vitamina A y sus derivados (retinoides y carotenos) se vienen utilizando desde hace más de tres décadas. Los retinoides en general se han mostrado efectivos, pero son bastante tóxicos a altas dosis y poseen numerosos efectos colaterales. Los carotenos son menos tóxicos, pero tambien menos efectivos, y en ambos casos se han evidenciado recurrencias al abandonar el tratamiento. La Vitamina C, no se ha mostrado efectiva en lesiones orales. La Vitamina E, según recientes investigaciones puede resultar beneficiosa y además no posee efectos secundarios. Por lo que respecta a los quimioterápicos de uso tópico como la solución de podofilino, la bleomicina o el cisplatino, han producido regresión de las lesiones y a veces incluso la desaparición total de las mismas, pero solo se han comunicado casos aislados (Márquez, 1.997).

La biopsia es siempre necesaria para establecer el diagnostico y destacar la transformación maligna. Las lesiones mas pequeñas se manejan por escisión quirúrgica mientras que los procedimientos de desnudación pueden ser necesarios parar las lesiones mas externas. El ácido 13 Cis-Retinoico aplicado en forma tópica resultó promisorio para las lesiones no tratables por cirugía. (Lever, 1.975).

Para Padrón (1.975) todas las lesiones ulcerativas erróneas que no se curan en unas dos semanas deben ser consideradas potencialmente malignas y biopsiarse  para hacer un diagnóstico definitivo.

Según Mendelsohn (1.991), se hace biopsia en todos los casos  de Leucoplasia para certificar si existen cambios celulares premalignos. Las características celulares benignas no excluyen la futura malignización en la misma ubicación o en un sitio distinto. Los pacientes deben someterse a un seguimiento periódico con nuevas biopsias, en particular cuando ocurre un cambio con las características clínicas de la lesión y cuando las lesiones no desaparecen en un lapso  razonable (por lo común una o dos semanas) después de la eliminación de los irritantes asociados. El manejo de las lesiones premalignas o malignas será determinado según la evolución de la enfermedad  como displasia, Carcinoma in situ y Carcinoma de células escamosas, pudiendo manejarse con una amplia escisión local, obteniendo así márgenes libres de cambios atípicos.

La displasia difusa o multifocal, o carcinoma in situ, pueden tratarse quirúrgicamente o con terapia radiante. Como tratamiento son factibles numerosas modalidades terapéuticas, solas o en combinación, incluyendo cirugía, radiación y quimioterapia, y debe manejarlo un médico práctico en oncología. (Way, 1.989).

                Según Actis, Juri (1.990), “las lesiones Leucoplasicas relativamente pequeñas se pueden extirpar en su totalidad o cauterizar, aunque se debe considerar las posibilidad de que haya un campo cancerígeno”. (Pág 43). Las lesiones extensas se tratan a menudo mediante procedimientos de desbridamiento en etapas múltiples, con o sin injerto de piel. Un proceso de desbridamiento, sin injerto, es común y de óptimos resultados especialmente para la leucoplasia del labio. Se debe evitar la radiación.